RUTA 01. Pinares de Aznalcázar (Sevilla)

     

Ruta en bici por los Pinares de Aznalcázar: 23 kilómetros para perderse entre árboles y encontrarse con el silencio Hay rutas que buscan ponernos a prueba y otras que parecen invitarnos a bajar el ritmo, respirar y disfrutar del paisaje. La de los Pinares de Aznalcázar pertenece, sobre todo, a este segundo grupo.

RUTA 01. Pinares de Aznalcázar (Sevilla)

Ruta en bici por los Pinares de Aznalcázar: 23 kilómetros para perderse entre árboles y encontrarse con el silencio.

Hay rutas que buscan ponernos a prueba y otras que parecen invitarnos a bajar el ritmo, respirar y disfrutar del paisaje. La de los Pinares de Aznalcázar pertenece, sobre todo, a este segundo grupo.

Estamos ante un recorrido circular, sencillo y muy agradable, que permite pedalear durante buena parte del camino bajo la sombra del pinar. No hay grandes desniveles ni dificultades técnicas importantes, aunque sí aparecen algunos bancos de arena y un pequeño desvío en pendiente que añaden un poco de emoción a la jornada.

Una ruta perfecta para iniciarse en el cicloturismo por caminos de tierra, para disfrutar sin prisas o, sencillamente, para pasar una mañana rodeados de naturaleza.

Ficha de la ruta

  • Nombre: Ruta 01 – Pinares de Aznalcázar

  • Provincia: Sevilla

  • Municipios: Aznalcázar y La Puebla del Río

  • Distancia realizada: 23,23 kilómetros

  • Tipo de recorrido: Circular

  • Dificultad: Fácil

  • Desnivel positivo: 126 metros

  • Altitud máxima: 48 metros

  • Altitud mínima: 4 metros

  • Tiempo en movimiento: 1 hora y 39 minutos

  • Tiempo total: 2 horas y 6 minutos

  • Velocidad media: 14 km/h

  • Superficie: Tierra compactada, con pequeños tramos de arena

  • Bicicleta recomendada: Gravel, montaña o bicicleta híbrida con neumáticos adecuados para tierra

  • Agua durante el recorrido: No

  • Época recomendada: Otoño, invierno y primavera. En verano, salir muy temprano y consultar previamente las condiciones y restricciones

  • Fecha de realización: 12 de septiembre de 2026

Dónde comienza la ruta

El punto de partida se encuentra junto al Monumento al Guarda Forestal, en una zona con bastante espacio para estacionar. En las inmediaciones están la Escuela de Seguridad Pública de Andalucía, el Camping Dehesa Nueva y el área recreativa de los Pinares de Aznalcázar.

También existe la posibilidad de comenzar en el propio pueblo de Aznalcázar, ya que un itinerario ciclista permite acercarse prácticamente hasta este punto. Esta alternativa añadiría algunos kilómetros al recorrido.

Antes de comenzar encontramos mesas, bancos y equipamiento recreativo. El uso del fuego o de las barbacoas depende de la normativa y de las restricciones vigentes, por lo que nunca debemos dar por hecho que está permitido.

Un camino ancho y cómodo para pedalear

La ruta arranca por un camino de tierra compactada de unos cuatro o cinco metros de anchura. Está señalizado como carril cicloturista y, en general, permite rodar con mucha comodidad.

Los primeros kilómetros avanzan entre pinares, con algunos claros ocasionales y cruces bien indicados. Es un recorrido fácil de seguir, aunque siempre es aconsejable llevar descargado el track.

En uno de los cruces, la señalización indica que el camino situado al frente conduce hacia la carretera S-3205, mientras que el carril cicloturista continúa hacia la izquierda.

A partir de este punto aparecen algunos bancos de arena. Son pasos cortos —normalmente de unos pocos metros—, pero conviene reducir la velocidad, sujetar el manillar con firmeza y evitar giros bruscos. Si la rueda delantera comienza a hundirse, no hay ningún problema en bajarse y caminar unos metros.

El Pinar de los Planos, el corazón de la ruta

Uno de los lugares más especiales del recorrido es el Pinar de los Planos. Aquí encontramos algunos de los árboles de mayor porte de la zona forestal del nordeste de la comarca de Doñana.

La altura de los pinos y la tranquilidad del entorno favorecen la presencia de aves. El panel interpretativo menciona especies como el busardo ratonero, el águila calzada, el gavilán, el azor y el milano negro, además de distintas clases de zorzales.

Pero lo que realmente define este lugar es el silencio. Estamos en uno de los puntos más apartados de carreteras y áreas recreativas. Se detiene la bicicleta, se apaga cualquier ruido mecánico y, durante unos instantes, parece que en el bosque solo existen los pájaros y el viento entre las copas.

Es uno de esos lugares que justifican por sí solos una ruta.

Un pequeño desvío inesperado

Más adelante, dos pinos caídos impedían continuar por el trazado habitual. El paso alternativo estaba marcado sobre el terreno y permitía salvar el obstáculo mediante una subida corta, de unos treinta metros, pero bastante pronunciada.

No cambia la dificultad general del recorrido. Se puede superar pedaleando si se dispone de fuerza y habilidad o, con toda tranquilidad, empujando la bicicleta. En cicloturismo, bajarse unos metros no es perder: también forma parte del camino.

Las incidencias de este tipo pueden variar con el tiempo, por lo que quien siga el track en el futuro deberá comprobar siempre el estado real del sendero.

Las huellas negras del pinar

En otro sector aparecen numerosos troncos ennegrecidos en su parte inferior, mientras las copas permanecen verdes.

Es una imagen llamativa que muestra la resistencia del paisaje, no tenemos la información de algún incendio que se haya podido producir en la zona, pero el estado de los arbloes hace pensar que así ha sido.

Carreteras, cancelas y ganado

La ruta cruza después una carretera con muy poco tránsito durante nuestra visita. Encontramos una cancela con una indicación muy clara: “Cerrar cancela. Ganado suelto, por favor”. La bicicleta puede pasar por el lateral, pero la regla fundamental es dejar siempre cualquier puerta o cancela exactamente como la encontramos.

A partir de aquí el camino y tras un par de kilómetros, se ensancha hasta alcanzar, en algunos puntos, diez o doce metros. El trazado recuerda a un cortafuegos y permite avanzar con gran visibilidad, aunque el terreno sigue siendo bueno para el rodar de la bici..

Los Isleños y el respeto por el entorno

El recorrido pasa junto al área recreativa de Los Isleños, otra zona acondicionada para descansar, y que también tiene su importancia en el recorrido de alguna hermandad del Rocío cuando llegua la romería.

Allí encontramos también una imagen que nunca debería formar parte del paisaje: una botella abandonada en el suelo. Es un detalle pequeño, pero sirve para recordar una norma elemental de cualquier salida al campo: todo lo que llevamos debe regresar con nosotros.

No necesitamos dejar nuestra firma en el bosque. La mejor señal de que hemos pasado por él es que nadie pueda notarlo.

El desvío hacia el Vado del Quema

Cerca de un abrevadero aparece un panel informativo del sendero del Guadiamar y del Vado del Quema. Este punto muestra las posibilidades que ofrece la zona para plantear en el futuro recorridos más largos y enlazar con otros itinerarios.

El abrevadero es para el ganado y su agua no debe considerarse potable, incluso en esta ocasión nos lo encontramos seco. Durante esta ruta no encontramos ningún punto seguro para rellenar los bidones, por lo que es imprescindible salir con toda el agua necesaria.

Regreso entre campos de cultivo

Tras girar a la derecha comienza el regreso hacia el punto de partida. El camino recupera una anchura aproximada de cuatro o cinco metros y aparecen más señales del trabajo agrícola: rodadas de vehículos, terrenos preparados para nuevos cultivos y grandes extensiones de naranjos.

El contraste es muy bonito. Dejamos atrás el interior silencioso del pinar y regresamos poco a poco al paisaje agrícola de Aznalcázar.

Durante la mañana coincidimos con otros ciclistas, corredores y personas que caminaban por la zona. También tuvimos ocasión de conversar con un hombre del lugar que estaba atendiendo comederos para los animales. Son esos encuentros inesperados los que terminan convirtiendo un track en una experiencia.

Consejos antes de realizarla

Aunque la mayor parte del recorrido discurre bajo los árboles, hay sectores expuestos al sol. Conviene llevar protección solar, casco, herramientas básicas, cámara o mechas para reparar pinchazos y suficiente agua.

También debemos tener presentes varios detalles:

  • Extremar la precaución en los bancos de arena.

  • Descargar el track antes de salir.

  • Respetar al ganado y cerrar las cancelas.

  • Consultar posibles restricciones forestales o cinegéticas.

  • No encender fuego salvo autorización expresa y normativa vigente.

  • Llevarse todos los residuos.

Al finalizar, existe la posibilidad de descansar o tomar algo en el establecimiento del Camping Dehesa Nueva, y disfrutar comentando sobre el recorrido que hemos realizado hoy, estoy seguro de ha merecido la pena!

Nuestra valoración

Los Pinares de Aznalcázar ofrecen una ruta fácil, accesible y sorprendentemente tranquila. Sus 23 kilómetros permiten disfrutar de una mañana completa sin exigir una preparación física elevada.

Los pequeños bancos de arena, el desvío provocado por los árboles caídos y algún corto repecho aportan variedad, pero el verdadero protagonista es el bosque: sus caminos anchos, la sombra, las aves y, especialmente, el silencio del Pinar de los Planos.

Una ruta para pedalear, pero también para detenerse, escuchar y recordar que muchas veces las mejores aventuras están mucho más cerca de lo que pensamos.

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por QuiqueCicle

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Publicado el 12/9/2026 en Rutas ciclistas

     

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